cuando el sumo sacerdote empezó a cantar Andaluces de Jaén, aceituneros altivos...todo el Principal empezó a cantar, en voz suave, yo recordé a Miguel Hernández, al que siempre amé como poeta y lloré, lloré por la poesía por las canciones y por la guerra y lloré y lloré.
Chema A. y yo, necesitábamos gritar con Alberti A Galopar, A Galopar, pero siguió cantando en voz baja, como si fuera una ceremonia en el que en vez de oraciones había poesías. que es lo mismo.
PACO IBAÑEZ.
Teatro Principal de Zaragoza. 7 de Mayo de 2015
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