ayer pensé en diego.
pensaba en las paredes.
hay veces que las paredes tienen frases bellas. o dibujos magníficos y ciertos.
pero diego ponía su apodo.
diego estaba solo. y no tenía ni mote. así es que se lo inventó.
y puso el nombre en dos paredes y cuatro contenedores.
ahí solo, sin un dibujo, casi sin gracia.
diego se ha ido. va a quedar su letra, con el otro nombre.
adiós diego.
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